jueves, 19 de abril de 2012

Maldición.

Hoy he vuelto a tener ese sueño. Ese sueño en el que los dos éramos felices. A nuestra manera. Pero lo éramos. Esta vez no eras tú el que aparecía en él. El tiempo ha borrado todos los recuerdos que tenía sobre ti. El silencio me hizo fuerte. Todo indicaba que debía alejarme de ti. Y así lo hice. Y así fui feliz. He de agradecerte algo, he de agradecerte tanto. La distancia entre nosotros ha hecho que dejara de sufrir, que dejara de atormentarme, con que sí, con que no. Me ha permitido olvidarme de ti, y de todo lo que te rodeaba. Toda esa nube gris que cubría tu ser, y que a mi me englobaba ha desaparecido, y ahora puedo ver el cielo azul. Sin embargo, como en la evolución de las especies, tú te has quedado rezagado. Y sigues dentro de un mundo que aún no sabes lo peligroso que es. No sabes lo que te deparará el futuro. Pero créeme. Yo tenía razón. Lo sabías. Y tú no quisiste aceptarlo. Por eso decidí que ya era la hora de partir. Y salir de ese mundo de Yupi que tenías montado. Porque sabía que si permanecía allí más tiempo, jamás sería feliz.

Y lo hice. Salí. Y verdaderamente pude ser quien yo quería ser. Y, ¿ sabes qué ? Encontré amor en un lugar sin esperanza. Me rodeé de la gente que de verdad me quería, y que de verdad me apreciaba. Y ni por un momento viniste a mi memoria. Siento pena al pensar en ti. Y en todo lo que se te viene encima. Es triste. Pero ha sido tu elección. Y te has equivocado. Pero, mira, ahora todo me da igual. Ahora voy a ser yo, solo para mi, dejar atrás la otra vida, y prescindir de ti. Aunque no lo sabía, había empeñado mi vida, en hacerte feliz a ti. Y ahora, que estoy escribiendo una nueva página de mi vida, no me voy a arrepentir, jamás.

Dejemos de hablar de ti. Esta historia no va contigo.

Simplemente estoy como siempre en mi vida. Perdida. No sé si esto es nuevo o ya lo he vivido. Y temo estar cayendo otra vez en ese estúpido juego en el que es imposible ganar. Odio pensar que esto va a ser como otro de mis múltiples déja vus que tengo. Y que voy a volver a estrellarme contra el suelo por no llevar bien puesto el paracaídas. 
Pero algo llamado intuición me llama a la puerta. Me gustaría decir que es diferente a otras veces. Pero no es así. O eso creo. No puedo estar segura de nada. Porque nada es seguro. Tendremos que dejar que el tiempo hable. Y creo que va siendo hora de que coja el orgullo que guardo en la caja fuerte y me lo inyecte en vena. Ojalá pudiera leer el pensamiento. Ojalá supiera como andar sin caerme otra vez. Porque me he caído tantas veces que creo que me ha dado tiempo a levantarme y aprender. Pero creo que mi cerebro no lo asimila.
Lo peor es que ni siquiera sé lo que quiero. Lo peor es que temo volver a jugar. Maldición.

No hay comentarios:

Publicar un comentario