Fue bonito mientras duró, se dice eso, ¿ no ? Como las nubes en un día soleado, como una mancha de chocolate en tu jersey favorito, como un ecplise solar que acaba con la brillante luz de una preciosa mañana de verano. Se acabó. Es el fin de mi cordura. Dejaré guiarme por eso que bombea sangre. Y no me importa lo que la gente piense, ni lo que pienses tú. Ni lo estúpida o perturbada que parezca. Si antes era yo, ahora voy a ser yo, al máximo. Sin mirar atrás, y con la cabeza apuntando a mi destino. Ese castillo de nubes esponjosas que está esperando a que algún día llegue. Ya no me importa nada, cogeré el tren hacia lo imposible. Solo billete de ida, por favor.
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