lunes, 19 de diciembre de 2011
Qwerty.
Locura, locura transitoria que va y viene, y a veces regresa con un extraño sabor a miel. Hola.
Uraña.
Uraña. Uraña. Eres todo lo que nunca has querido. Uraña. Uraña. Te has convertido en un ser poco afectivo. Uraña. Uraña. Te han transformado en el ser más odiado. Whoohoo.
Con sus garras, sus armas, su odio, su dolor. Te encierras en tu ser. Te guardas los sentimientos. Te escondes bajo tu piel. Eres un ser extraño. Ahora ya has cambiado. Vas mutando tu impura piel. No son ondas mágicas. No son polvos mágicos. No son conjuros místicos. No es nada diferente de ti o de mi.
PUES NO. No puede ser. Levántate del suelo. Alza la voz al cielo. Que te escuche el mundo. No dejes que callen tu voz interior. Pues no. Ahora es la hora, de cerrar los ojos, y dejarte llevar. Pues ahora es la hora, de mirar al cielo, de sentirte fuerte y poder volar. Nadie puede pararte. Nadie puede cambiarte. Solo eres tú y nadie más.
Así qué, Uraña. Levántate del suelo. Alza la voz al cielo. Y comienza tu cantar. Nadie puede callarte, nadie puede vencerte, eres solo tú y nadie más. Toda causa tiene su efecto. Todo efecto tiene su causa.
Así qué, no, no, nunca, nunca, ni lo pienses.
Hasta nunca.
Bye bye. Ya lo sabía. Como moscas. No sé que siento. Tristeza o alegría. No me da igual, pero no sé. A la vez odio a la vez aprecio. Adiós pequeños recuerdos. Buenos o malos. Adiós. Adiós para siempre. Sabía desde un principio que era un simple títere en un juego en el que no se me había invitado a entrar. Siempre fue así. Quizás no deba intentar jugar a ser Dios. No toda está en mi mano. Aunque lo desee. No todo está a mi alcance. Pues adiós, para siempre. No os echaré de menos. Probablemente no. Me da igual lo que murmure el aire. Me da igual lo que se digan los árboles entre ellos. Se acabó. Game over. Finito. Fin. Punto. Aparte. Hoja nueva. Adiós. No quiero volver. Me repugna el hecho. Castigaré a las nubes con el látigo de la indiferencia.
Yo ya sabía lo que pasaría desde el primer momento. Todo se ha ido alejando. Apartando. Ahora veo todo como debe de ser. Y solo digo, Adiós. Pequeños fotogramas pasan por mi mente, y se desvanecen.
La guerra de los mundos.
Ya lo veo. Sangre, sangre derramada. Mucha. Por el suelo. Tanta rabia acumulada explotará como una bomba nuclear. Y saldrán de mi boca bocanadas de oscuridad y tinieblas. Podré ensombrecer el cielo con una sola mirada y destruir el suelo con un simple pisotón. Fuego, fuego recorrerá mi cuerpo. Pero un fuego reconfortante. Un fuego acogedor. Ese fuego que a veces brilla en tus ojos cuando no puedes más, cuando no lo aguantas, cuando desearías ser Superman y repartir a todos, en todos los lugares, a todas horas. Ese fuego que ilumina tu cara cuando el instinto asesino recorre tu cuerpo helado, helado de la rabia, y del odio. El odio no es bueno. Seré castigada por lo Dioses por ello. Lo sé. Pero no se puede evitar. Ganas, ganas de correr, y no parar, como Forrest Gump. Ganas de gritar. De dejar de andar, y volar. De despegar los pies del suelo. De irme, de correr, de soñar, de salir de aquí. De olvidar, de ya no sentir nada más. Asco, mucho asco. Sucios animales, ratas endemoniadas con la tiña y la rabia, de cloaca, mutantes, mutantes de NYC , que comen en el KFC. Cadáveres vestidos con sus mejores galas, que esconden bajos sus vestidos y trajes el ansío de apoderarse de un cerebro, de una alma que poseer. Fantasmas corrompidos por la maldad, por la envidia, por la suciedad. Almas, almas que vagan cual bolsa de plástico al viento buscando la luz. No la encuentran. No la consiguen. Son prisioneros de Satanás. Son sus siervos, a su voluntad. Y hasta hay veces, que se crean sus propios planes. Y atacan, con puños, y garras, para poder salvar, lo que queda de eso a lo que llaman espíritu. Alma. Ya está todo perdido. Creen que a través de sus armas fantasmales pueden conseguir algo que en toda su vida han despreciado. Han rechazado. Y han preferido escoger el camino equivocado. Y ahora da igual. Lo saben. Deben volver. Y no entorpecer el curso natural de la vida. La hora ha llegado, so...
lunes, 12 de diciembre de 2011
Game over.
--Inserte 5$--
-click-
+Intente volar-
+Pruebe la próxima vez--
-Pero se ha cerrado la ranura...-
+Oh, mala suerte. Aquí o ganas o te jodes--
-Pero este juego es imposible, además creo que está amañado, sería justo otra oportunidad-
+ ¿Justo? ¿Oportunidad ?.... ¿Qué, es, eso?. Vete muerta de hambre--
-Esto no quedará así, no sé como pero...Vendetta-
+Tu Vendetta va ha ser más falsa que la piedra que mató a Piggy--
-I'm watching you-
Juego cabrón.
-click-
+Intente volar-
+Pruebe la próxima vez--
-Pero se ha cerrado la ranura...-
+Oh, mala suerte. Aquí o ganas o te jodes--
-Pero este juego es imposible, además creo que está amañado, sería justo otra oportunidad-
+ ¿Justo? ¿Oportunidad ?.... ¿Qué, es, eso?. Vete muerta de hambre--
-Esto no quedará así, no sé como pero...Vendetta-
+Tu Vendetta va ha ser más falsa que la piedra que mató a Piggy--
-I'm watching you-
Juego cabrón.
Salir.
Oh, sí. Que ganas tengo. Ojalá. Ojalá salga de aquí para siempre. Dejar esta mierda atrás y olvidarme de todo y no volver jamás. Y empezar todo otra vez, desde cero. Porque esto no está hecho para mi. Nunca debí de brotar aquí. Ahora podré volar como un pingüino poseído por el demonio.
Doble crac.
Es genial ver como con un simple acto de malicia rompe tus esquemas. Y te invade la rabia y la furia y la impotencia y la ira, y el dolor. Tu espalda pierde tensión, crac, puñalada de un palo afilado por los dos lados. Y desaparece, se desvanece, crac. Dolor. Pensar por qué, cómo, y gritar, gritar hasta desgarrarte la garganta. Y gritar hasta perder la voz. Y parecer Bella Swan cuando tenía aquellas pesadillas. Y morder a un gatito para ahogar tu dolor, tu rabia. Y dejar volar tus pensamientos sacando por esa boca de rata fuego, fuego negro. Sacando lava ardiente, de golpe, sin fin. Entre terrible sufrimiento. Y mi risa se alzará cual águila real. MJAJAJAMJAJAJAJAJAMJAJAJAJAJAJAMJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAMMMMJAJAJAJAJAJA.
Y se clavará en tu piel como garras de lobo asesino. Ñiajaja. Mi sangre está envenenada, corre por mi cuerpo y ahora sonrío al esperar el fin. Ñiajaja. Y una mueca peculiar se apodera de mi cara. Y la demencia ahora envenena mis pensamientos. Una nube negra se apodera de mi alma. Y llueve dentro de mi cráneo.
Y ahora, un escalofrío recorre mi cuerpo. Que corra la sangre. Sí. Las cartas sobre la mesa.
¡ MUERE BATMAN MUERE !
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