Supongo que la vida consiste en nacer, ir creciendo poco a poco, estudiar, estudiar, estudiar, conseguir un trabajo, ganar dinero, tener hijos, cuidar de ellos, pasarlas putas, tener una aceptable cantidad de dinero, ser muy viejo para disfrutarlo, morir. ¿Un poco deprimente, no? Lo bueno de la vida, diría yo, son esos pequeños momentos de diversión que los disfrutas como nada, y cuando no consigues dormirte piensas en ellos una y otra vez y sonríes, hasta te dan escalofríos al recordarlos. Momentos que no quieres olvidar nunca. En aquellos pequeños recuerdos, apareces tú, rodeado de alguien. una, o más personas. Esas personas hicieron que aquello fuera posible. Con el paso de los años, mucha de esa gente que forma parte de tu memoria se ha esfumado, pensarás que es algo bastante triste, como una persona que quieres ha pasado de mejor amigo a ser un desconocido, pero hey, recuerda, siempre es mejor estar solo que mal acompañado. ¿Por qué digo esto? Pues porque todos hemos tenido malos y buenos momentos, y aquellos que han estado en ambos, sin buscar nada a cambio son los que valen la pena. En los tiempos difíciles, ése que permanece a tu lado es el que demuestra su valía.
"People change, memories don't." Pero, si una de esas personas que forman parte de un bello recuerdo ha cambiado, y cada vez que piensas en ellas un sentimiento contrario al amor corre por tus venas, ¿no ha cambiado también ese recuerdo de repente? Esa persona, ahora te hace dudar de si ese recuerdo guardado en tu memoria no era real, que quizás uno de tus mejores recuerdos es una farsa, y entonces te empiezas a cuestionar todos los demás. Y toda esa maravilla llamada memoria se llena de una nube negra, se te nubla el pensamiento y acabas por darte por vencido pensando que nada es real.
La gente te ilusionará y/o te decepcionará cuando menos te lo esperes. Mantén esos recuerdos vivos y cada vez que pienses en ellos no pierdas la sonrisa, porque quizás no todo es tan gris como parece, simplemente las cosas han cambiado, y quizás es hora de crear nuevos recuerdos. Algunas puertas se abren y otras se cierran, pero siempre hay esperanza al final del arcoiris.