En un frasquito, todos vivimos en un frasquito, llámalo caparazón, llámalo cascarón, llámalo como quieras.
Pues bien, todos vivimos dentro de ese frasquito, de ese pequeño frasquito en el que están guardadas millones de cosas. Las emociones, los sentimientos, los estados de ánimo, los gustos, los deseos...de todo, en ese frasquito donde nuestro pequeño yo está, están todas esas cosas.
Ahí dentro todos nuestros pensamientos estás a salvo, guardados, sin que nada ni nadie pueda averiguarlos, porque este frasquito está herméticamente cerrado, sin ningún agujero por el que se pueda escapar o entrar algo.
Pero este frasco tiene truco. A medida que abrimos nuestro corazón y vamos contando nuestros pensamientos a las personas en las que confiamos y a las personas inadecuadas, este frasquito se va abriendo...
¿ Qué malo puede haber de esto ?
Pues si cada vez este recipiente se va abriendo cada vez más y más llegará un momento en el que mucha, pero mucha gente pueda entrar en él, y pueda saber cosas sobre ti inimaginables... y que alguien entre en tu frasco es un gran usurpo de la identidad, ya que nuestro frasco, donde están guardados todos esos pensamientos, es privado, íntimo y solo esos pensamientos los debería saber la gente que tú quieras.
Si dejas abiertas de par en par las puertas de tu frasquito puede que no puedas volver a cerrarlo jamás, cuidado en quien confías.
Y no digamos si en un momento de demencia extrema se te cae el frasquito y se rompe.
P.D : Estos frascos son irreemplazables, no intentes conseguir otro por ninguno de los medios posibles. Te dejamos algunos consejos para la mejor utilización de tu frasco:
-No insistas en que alguien te abra su frasco si no quiere.
-No de te dejes tu frasco olvidado.
-No se lo prestes a nadie.
-No se lo abras a personas que huelen a gato encerrado.
-Cuidado con los payasos.
-Absténgase de utilizar su frasco para labores del hogar.
-Fuera del alcance de los niños.
-Si tiene algún problema con este objeto consulte al farmacéutico.