Buenos días presidente Clinton, está carta se la mando yo, Gubmersindo Jefferson, a usted, gran persona.
Pues no hay más razón para llamar su atención que el problema que aquí presente está, y quiero que sepa que se lo contaré sin pelos en la lengua, ya que soy un anciano jovenzuelo muy picarón.
Aquí le presento el asunto en cuestión :
Señor, creo que esto pasa de castaño oscuro, no puedo tolerar semejante desfachatez.
¿ Cómo es posible que en un concierto público de chiquillos tocando poco armoniosamente ' Barras y Estrellas ' , estos mismo chavales usen barras luminosas ilegales incandescentes ? ¡ Están prohibidas en 17 estados !
Está claro, eso fue lo que encandiló al público, esas barras del demonio, esas mismas que dejaron ciego al viejo Jenkins, esos artilugios que nos hicieron caer en guerra.
Cuando yo estaba en la mili, tonterías de este tipo se erradicaban cual perdiz en un campo de tiro. Estas cosas no existían en nuestra época y no nos fue tan mal, superamos todas las crisis del país, hasta superamos la guerra mundial que dejó estragos en el país y en mi humilde persona. En esa guerra perdimos al Señor Fufú, el conejo de chocolate que trajo Billy, y que se lo dio su madre pastelera (guiño,guiño) . Se lo comieron los Alemanes y bueno...nosotros conseguimos Hawaii...o no sé.....
Bueno, no quiero aburrirle con mis hazañas heroicas, tendrá cosas importantes de presidente que hacer...Bueno de que hablaba yo....¡ Ah sí ! Su esposa está muy guapa. Ah, y muerte a los hippies.
Gracias por su atención.
Atentamente:
Un veterano demente.
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