Uraña. Uraña. Eres todo lo que nunca has querido. Uraña. Uraña. Te has convertido en un ser poco afectivo. Uraña. Uraña. Te han transformado en el ser más odiado. Whoohoo.
Con sus garras, sus armas, su odio, su dolor. Te encierras en tu ser. Te guardas los sentimientos. Te escondes bajo tu piel. Eres un ser extraño. Ahora ya has cambiado. Vas mutando tu impura piel. No son ondas mágicas. No son polvos mágicos. No son conjuros místicos. No es nada diferente de ti o de mi.
PUES NO. No puede ser. Levántate del suelo. Alza la voz al cielo. Que te escuche el mundo. No dejes que callen tu voz interior. Pues no. Ahora es la hora, de cerrar los ojos, y dejarte llevar. Pues ahora es la hora, de mirar al cielo, de sentirte fuerte y poder volar. Nadie puede pararte. Nadie puede cambiarte. Solo eres tú y nadie más.
Así qué, Uraña. Levántate del suelo. Alza la voz al cielo. Y comienza tu cantar. Nadie puede callarte, nadie puede vencerte, eres solo tú y nadie más. Toda causa tiene su efecto. Todo efecto tiene su causa.
Así qué, no, no, nunca, nunca, ni lo pienses.
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