lunes, 10 de noviembre de 2014

Y de repente llega, esa persona que sin saber por qué, aparece en tu vida y te rompe todos los esquemas habidos y por haber. Esa persona especial que te demuestra mucho haciendo hasta lo mínimo. Esa persona que pasa a formar parte de ti y parte de tu mundo y que no quieres que se marche jamás. De repente llega, un, dos, eso son los segundos que tardas en darte cuenta de que esa persona no es una persona cualquiera, es LA persona. La persona que te saca una sonrisa con cada palabra, con cada buenos días, con cada buenas noches. La persona que quieres tener a tu lado las 24h, y las 25 si pudieras. Cada detalle de tu al rededor te recuerda a ella y te hace derretirte por dentro como si tu corazón estuviese hecho de chocolate y tu cuerpo elevase su temperatura a mil grados. Es la persona que te hace replantearte todo en la vida y te hace soñar incluso despierto. La persona que te hace sentir todos los días como un niño pequeño el día de Navidad.
De repente, llega, y te cambia la vida, sin cita previa y de manera totalmente casual aparece esa persona y tus niveles de felicidad no pueden disminuir. Y qué bonito, de repente llega, un, dos, esos son las veces que cierras los ojos antes de darte cuenta de que esa persona es la pieza que le faltaba a tu puzzle. Y tres, cuatro, los latidos de mi corazón. Es una sensación tan fuerte que ni las palabras llegan para expresarla, tan fuerte que lo demás te da igual pero le dices, contigo lo quiero todo, lo bueno y lo malo. Tan fuerte que los sentimientos desbordan el alma y es imposible controlarlos. Tan fuerte que te olvidas del mundo y no te importa lo que te puedes perder de él, porque a su lado eso es imposible, inconcebible, siempre ganas.
Y de repente llega, un, dos, tú.

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