domingo, 10 de agosto de 2014

Untitled

Crees que puedes engañarme, pero no sabes que yo puedo ver a través de tus ojos. Que puedo ver lo que hay en tu interior. Que con cada latido de tu corazón bombeando sangre a todas las partes de tu cuerpo puedo sentirte, aunque estés a años luz de distancia. No puedes engañarme, soltando al aire cuatro palabras disfrazadas de alegría, porque yo sé que solo están empapadas en lágrimas. No puedes susurrarle al viento tus lamentos porque el mínimo suspiro llega a mis oídos. No puedes engañarme con una simple sonrisa, pues yo puedo ver como corre el dolor por tus venas. Tampoco puedes fingir una carcajada, porque sé que tu alma está demasiado triste como para proyectar tal sonido. Te hundes en un mar de lágrimas y sangre y no dejas que nadie te eche un salvavidas. Escondes tus dolores, emociones y sentimientos, porque crees que ellos te hacen vulnerable, frágil. Lo sé porque una vez yo también fui tú y quién sabe, quizás aún sea tú. O puede que siempre hayas sido yo. Veo un reflejo borroso en el espejo, no sé si son los fantasmas del pasado los que ahora me acechan o simples ángeles que se acercan apoteósicos y predicen tu destino apocalíptico. Quién sabe. Quizás yo sea tú. Y tú seas yo.

Ojalá, ojalá no esté en lo cierto, como otras veces, y sea mi estúpida mente enferma la que se inventa este delirio. Ojalá, ojalá sea mi simple cerebro incongruente que desea ser por fin socorrido.

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