Un brindis por todas aquellas personas que aparecieron en mi vida hace mucho tiempo y que siguen ahí. Un brindis por todos aquellos que permanecieron en las buenas en y en las malas, tanto como si nevase como si hiciese sol, y jamás se dieron por vencidos. Un brindis por aquellas personas que llegaron hace poco, pero para quedarse. Un brindis por ellos, que cada día me demuestran que aún quedan buenos corazones por el mundo, y que no importa lo mucho o poco que lleven a tu lado, porque en realidad lo que importa es la intensidad del momento, y no su duración. Un brindis por los veteranos. Un brindis por los novatos. Un brindis por aquellos que que aparecieron en mi vida, y que llegaron para quedarse.
Pero también, un brindis por aquellos que llegaron mucho o poco tiempo atrás, y que se bajaron del tren antes de que llegase a su destino. Un brindis por ellos, porque su ausencia me hizo mas fuerte, y me permitió conocer a quién hoy puedo considerar mis amigos.
Un brindis por los que están lejos. Un brindis por los que están cerca. Por los que no veré jamás. Por los que nuestros caminos nunca se encontrarán. Por los que veo todos los días. Por los que veo todas las noches. Un brindis por los que me alegran las mañanas. Uno por los que me alegran las tardes. Y otro por los que me alegran las noches. Un brindis por los que me tienen depierta hasta la madrugada. Por los que me sacan una sonrisa incluso cuando el cielo está oscuro.
Un brindis por todos los que se preocupan. Un brindis por los que preguntan. Por los que lloran. Por los que ríen. Por los felices. Por los tristes. Por los enamorados. Por los enemigos. Por los buenos. Por los malos. Por los alegres. Por los amargados. Por los responsables. Por los que hacen estupideces.
Un brindis por todos aquellos que forman parte de mi vida, y comparten el momento. Un brindis por los que recuerden estos años cuando estén seis metros bajo el suelo.
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