martes, 8 de mayo de 2012

Love is a fake.

Y en la penumbra ella esperaba un ápice de luz. Ese destello de luz en su corazón. Esa esperanza de encontrar el amor algún día. Tanto tiempo había esperado, tanto tiempo malgastado en encontrar lo que siempre había querido. No le sirvió de nada. Tanto tiempo queriendo todo tan perfecto. Siendo tan exigente. 

Intentos, intentos que veía factibles, dejaba escondidos en la caja fuerte, sin realizarlos, por miedo a caer. Una y otra vez había caído, y no había aprendido, por lo que su cerebro instintivamente creó una fina, fina pero potente capa que la protegía de ese dolor emocional, y que no la dejaba pensar con claridad. 
Recuerdos venían a su memoria, recuerdos amargos, que le dejaban muy mal sabor de boca. Por esa razón, se armaba de orgullo, y aunque su alma deseara avanzar con tantas ansias, sus piernas permanecían inmóviles. Esperando a qué cojones que su príncipe azul, se lanzara al galope con su caballo blanco y fuera a rescatar a su princesa en lo alto de una torre custodiada por un dragón. Pero eso nunca ocurrió. Se hartó.
Por lo que decidió esperar en un rincón, oscuro y frío, a que inesperadamente, por sorpresa, llegara lo que ansiaba con toda su alma. Cosa, que tampoco ocurrió. El miedo la cegó, y su aislamiento provocó su desaparición. Para siempre. Quizás, no era ella el problema. Quizás estaba en su destino. Las cosas siempre pasan por algo. NO. Quizás no tomó las decisiones adecuadas. Quizás no pensó con claridad en el momento adecuado. Quizás adoptó esa postura de niña tonta que siempre ha odiado, y que ha ido adoptando inconscientemente. Quizás creyó en algo que no existe. Que nunca lo hará. Quizás quiso esperar más de la gente menos indicada. Quiso creer en lo irreal, en fantasías de Walt Disney, que no ocurren en la vida real. Es todo falso. Es todo dolor. Fake. 
Por eso, ella, un día se levantó, mandó todo a la mierda, y empezó a escribir una nueva página en su diario, titulado, Yo.

En cuanto menos te lo esperas, una luz ilumina el camino. Ya no creo en eso, por eso, siempre llevo una linterna a mano.

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