miércoles, 16 de noviembre de 2011

Si no lo veo no lo creo.

Me encanta ver como dos granos de arena débiles, pequeños y frágiles son capaces de formar un gran castillo impenetrable, mientras que la gran muralla rodeada de lanzas afiladas, esa muralla pesada, grande, y fuerte de hierro, se desmorona, como si de arena se tratase, como si soplaras y se desvaneciese...que extraño es el mundo, y cuantos caminos están aún por descubrir.

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