Todo vuelve, todo regresa, todo está como debe de estar. La vida sigue su curso. Nada alterado. Todo feliz. Todo bien. La felicidad llama a la puerta por fin de los pobres desdichados que buscaban, ansiaban la felicidad por sus manos, con tanto ahínco y deseo que al final la suerte espolvoreó sus polvos mágicos sobre sus cabezas y convirtió el mar del dolor en el parque acuático más grande y perfecto de todos. Esa pobre gente que ahora tiene lo que siempre deseó, es feliz, y en sus rostros se observa esa felicidad tan maravillosa. Me alegro por esa gente, de verdad, aunque yo no tenga aún lo que deseo, no importa, seguiré esperando, llegará.
Espero que todo siga así, aunque veo que una pieza mal movida de Jenga puede desestabilizar todos los castillos de naipes existentes ahora. Tened cuidado amigos, actuad con cautela y precisión. No intentéis tener más de lo que necesitáis, no acaparéis todo como viejos avaros, tenéis lo que queréis, que suerte, pensad lo que hacéis bien, no vaya a ser que el viejo amigo destino le dé la vuelta a la tortilla y os toque un oscuro periodo de soledad.
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